La selección polaca de voleibol conquistó este domingo su tercer título mundial tras batir a un desdibujado equipo brasileño por un rotundo 3-0, en la final de la decimonovena edición que se jugó en el Pala Alpitour de Turín.

Bartosz Kurek, a sus 30 años y con 2,05 de estatura, será a partir de ahora una de las pesadillas 

que perseguirán durante mucho a los jugadores sudamericanos.

Media hora necesitó el central Lucas Saatkamp para lograr bloquear por primera vez uno de los demoledores ataques de Kurek, que finalizó el primer set con unos sorprendentes 9 puntos en su haber.

El sueño de Brasil de tomarse la revancha de la final disputada ante este mismo rival hace cuatro años en la ciudad de Katowice, se desvaneció casi desde un primer set en el que comenzaron a vislumbrarse las carencias de su juego.